Un sello ventilado es, esencialmente, una junta de espuma o un revestimiento de inducción con un orificio de ventilación perforado en él, sobre el cual se suelda una membrana impermeable y transpirable.
Ciertos productos generan gases después de su producción y envasado, como algunos fertilizantes, detergentes o productos químicos. Si el exceso de gas dentro de la botella no se libera de inmediato, la botella puede deformarse o incluso estallar. Además, la formulación de estos productos suele ser compleja, y las fugas podrían provocar contaminación ambiental o daños personales.
El uso de un sello ventilado puede ayudar a reducir o prevenir que ocurran este tipo de incidentes.